Que el Bethpage Black Course de Nueva York es cosa seria tardó en descubrirlo Tiger Woods un solo golpe. El primero de la primera jornada de este Campeonato de la PGA, el segundo grande de la temporada. La bola del Tigre voló ladeada desde el tee del 10 —el primero que le tocó jugar— y aterrizó de primeras en el rough, lo que en este campo significa caer en la casilla de peligro. El pierde turno está garantizado, y ya probó Tiger que en ocasiones el castigo se multiplica hasta llegar a green y dar dos putts: doble bogey.
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