Parecía imposible reemplazar a Gerard Moreno. Futbolista predilecto de la afición del Espanyol, heredero natural de Raúl Tamudo, aunque decidido a buscar un futuro mejor en el Villarreal. Su vacío lo llenó el carismático Borja Iglesias, futbolista inédito en Primera. El Panda llegaba a Barcelona con un doble desafió: hacer olvidar a Gerard y validar en el campo los 10 millones de euros que el club había pagado por él. Lo nunca visto en Cornellà. Y cumplió. Con su doblete ante el Leganés, llegó a los 17 goles en LaLiga. El 7 sentenció a un desconocido equipo de Mauricio Pellegrino, frágil en defensa. Tres errores del Leganés envalentonaron al Espanyol en Butarque. Un despiste, una roja a Bustinza y un penalti infantil. Demasiado hándicap ante un delantero genial como Borja Iglesias, que no quiere que el Espanyol se olvide de Europa.
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