Han pasado cuatro días desde que el Liverpool atropellara al Barcelona en Anfield y le apartara de una final de la Champions que ya tocaba con los dedos. Desde entonces, casi ningún jugador se ha pronunciado y el que ha hablado –aunque con hechos- ha levantado ampollas. Uno fue Luis Suárez, que decidió operarse de la rodilla que le llevaba a maltraer desde hace tiempo justo antes de la final de Copa porque así podrá llegar a la Copa América. “¿Se acabó de lesionar frente al Liverpool?”, le cuestionaron a Ernesto Valverde, al tiempo que le recordaron que el jugador aseveró que estaba en condiciones óptimas antes del duelo en Anfield. “No soy médico. Está jugando mermado desde hace tiempo y tenía carácter para aguantar”, resolvió Valverde sin echarle un cable, presumiblemente también molesto porque entiende que el Valencia aguarda a la vuelta de la esquina por el título copero; “si está lesionado y se tiene que operar, pues tendrá que hacerlo. Poco más puedo decir”. El otro en dejarse ver fue Rakitic, que apareció en la feria de Sevilla el día después de la debacle. “Es un profesional increíble, de altísimo nivel. Se fue a Sevilla con su familia y salió a la calle. Es lo que hay que hacer. Salir, estar y asumir la situación”. Palabra de Valverde, que, según apuntó, está con el ánimo guerrero. “Claro que me siento con fuerzas. Estoy como todos, con ganas de enfrentarnos a la situación. No quiero esconderme debajo de una piedra”, resolvió.
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