Hubo un punto de comunión de vencedores y vencidos. Cuando la semifinal que disputaron el Ajax y el Tottenham se cerró en el Johan Cruyff Arena los jugadores de ambos equipos se desplomaron sobre el campo. La mayoría hundió el rostro en la hierba buscando un contacto sensual con la tierra. Al entrar en el túnel de vestuarios, Mauricio Pochettino, técnico del Tottenham, se sacudió la suciedad de su chaqueta arrastrada por el pasto e invocó entre lágrimas el espíritu que agitaba el ambiente: “¡Gracias, fútbol!”.
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