lundi 13 mai 2019

El VAR condena a Viviani: victoria de Gaviria en el Giro

En la costa de los etruscos, llegando a Grosseto, en un muro junto a la carretera, brilla una pintada reciente de aficionados al fútbol reinterpreta a Cesare Pavese. “Odio y violencia”, grita, y debajo, en pequeño, un desafío a los tifosi visitantes, “quien quiera pelear aquí esperamos”. El pelotón, gente de paz, pasa desdeñoso, sin dignarse siquiera a una mirada de desprecio, digno, con el viento fuerte de espaldas, despacito hacia el mar. Va lento porque no quiere alcanzar a Sho Hatsuyama un japonés en fuga de honor que quiere llegar solo al menos al molino de viento manchego que surge solo, como un espejismo, una invitación fácil a ser quijote, en la laguna de Orbetello, una incongruencia geográfica, un dique y un peñasco, en el Mediterráneo. Hatsuyama corre el Giro porque Nippo, el sponsor de su equipo, es japonés, y quiere borrar la imagen de su compañero y compatriota Hiroki Nishimura, que llegó fuera de control en el prólogo.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2vXTdNC

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire