Hasta Messi se ha cortado el pelo y afeitado la barba para que no quede ni rastro de Anfield. La cara del 10 es inexpresiva, o si se quiere, es la nada que hoy retrata al Barça, incluso después de participar en el 2-0 que remacharon Arambarri y Djené. A pocos pareció importar el triunfo contra el Getafe porque nadie se explica todavía qué pasó en Liverpool. Acostumbrado a percibir la derrota, el barcelonismo no soporta perder por sorpresa, a traición, cuando no se espera, y menos en la Champions.
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