Cuando se cerró el domingo, algunos aficionados del Girona se quedaron en Montilivi como si no quisieran pasar página, consternados por un descenso que hace dos meses ni se barruntaba, toda vez que el equipo ha perdido ocho de los últimos nueve partidos. “El año que viene ya no veremos a Messi ni a los del Madrid”, decía uno, aún con la bufanda al cuello. “Vete a saber si los volvemos a ver algún día”, se sumaba otro, con la cara congestionada por los lloros y por la alergia. “Vaya cagada”, resolvió un tercero, crítico con la trayectoria de un equipo que solo ha ganado tres partidos en casa, circunstancia que delata la poca importancia del factor campo y cuestiona la personalidad de un equipo que ha pasado de competir con Machín a jugar con Eusebio, ambos avalados por el secretario técnico, Quique Cárcel.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2LC3PfL
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire