Kiki Bertens llegaba a la final del Mutua Madrid Open como la previsible invitada a la fiesta de Simona Halep. La rumana, rodeada de compatriotas, afrontaba su cuarta final en el torneo de la capital española con el claro objetivo de hacerse con una victoria que le alzaría automáticamente al primer puesto del ranking. Pero Bertens rechazó la invitación y montó su propia fiesta. A los 27 años y tras caer en la final del año pasado a manos de Petra Kvitova, la holandesa se tomó la revancha este año. Avasalló a su rival, a la que rompió el servicio en cinco ocasiones, y se alzó (doble 6-4 en 1h y 28m) con su primer Premier Mandatory de su carrera, sin ceder un solo set en todo el torneo.
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