El Bernabéu no se llenó para uno de los partidos con mejor cartel de la temporada liguera. Los más de 10.000 asientos vacíos denunciaron un clima de decepción en la hinchada, confirmado por los pitos a Gareth Bale cuando lo citó la megafonía. En la memoria de los hinchas pesó más el recuerdo del 3-0 en Ipurua que el regalo de Fazio en Roma, imprescindible para meter el 1-0. Contra la inercia pesimista se levantó un Madrid batallador. Un equipo de generosidad renovada que encontró a su mejor exponente en Dani Carvajal. Completamente recuperado de su última lesión muscular, el lateral derecho hizo una exhibición de todo lo que hay que tener para salir de situaciones difíciles cuando ni las gradas ni el juego acompañan.
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