En el mercantilizado fútbol, pocas figuras quedan que juren amor eterno a un club, la fidelidad incondicional a unos colores, toda una vida de profesional en la misma casa. Francesco Totti es romano y romanista y a sus 40 años sigue siendo el símbolo giallorossi. 24 años después de debutar con la Roma, Totti continúa visitando estadios, recibiendo prebendas y el merecido respeto a una longeva carrera que no tiene fin. El emblema del Roma jugará por segunda vez El Madrigal, ahora Estadio de la Cerámica, para enfrentarse al Villarreal (21.05, beIN Sports) en los dieciseisavos de la Liga Europa, quién sabe si para disfrutar de su último partido de competición continental si el conjunto de Escribá elimina a los romanos. Su adiós no tiene fecha, se producirá cuando Il Capitano lo decida, cerca de los 800 partidos como romanista y con más de 300 goles anotados.
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