Si el año 2015 terminó por hacer que Marc Márquez endureciera su carácter y empezara a sonreír cada vez un poco menos, el 2016 lo convirtió en un deportista mucho más exigente, consigo y con los demás. Este miércoles se colocó en la primera posición de la tabla de tiempos (1m, 29’497s), pero nada es suficiente todavía para el tres veces campeón del MotoGP, que no quiere volver a cometer un error en pretemporada que le marque para el resto del curso, como pasó hace un año con la elección del motor, demasiado agresivo en bajos. “Hasta que no esté todo perfecto no estoy del todo contento”, concedió al concluir la primera jornada de tests en Phillip Island.
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