En Paris, la Ciudad de la Luz, hubo un jugador que iluminó el partido más que cualquier otro. Se llama Ángel Di María. El extremo argentino, más enchufado que nunca, anotó un doblete en el día que cumplía 29 años. Una auténtica gesta que puso los cimientos de la derrota más contundente del Barça (4-0) que se recuerda en la era Luis Enrique.
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