LeBron James sigue haciendo honor al definitorio titular de Sports Illustrated. Han pasado 13 años desde aquel The Chosen One (El Elegido). El 23 de los Cavaliers prosigue en la senda que se marcó desde que destacaba en el instituto Saint Vincent-Saint Mary, de Akron, la ciudad de Ohio, donde nació. Y también desde que Nike le extendió, en 2003, con 18 años, el contrato más elevado hasta entonces: 90 millones de dólares por nueve años. Vive una vida paralela por las constantes comparaciones con Michael Jordan, el mejor de todos los tiempos. Trece años después de aquello, LeBron, en la séptima final de su carrera, ha ganado su tercer anillo, la mitad de los que consiguió Jordan. Las plusmarcas y hazañas de Lebron, a sus 31 años, le afianzan entre los mejores jugadores en la historia de la NBA. El título que ha ganado con los Cavaliers, a costa de los Warriors, es muy especial. Lo ha obtenido una vez más siendo el mejor jugador de la final y por una diferencia abismal, con unos promedios extraordinarios: 27 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias en el séptimo y definitivo partido ganado en Oakland por los Cavs (89-93) y 29,7 puntos, 11,3 rebotes, 8,9 asistencias, 2,6 robos de balón y 2,3 tapones de media en la final, una combinación de números abrumadora, que revela su versatilidad, además de su liderazgo.
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