El cuadro de mandos del ascensor del hotel Radisson Blue Al Salam, en Yedda, ejemplifica el segregacionismo existente en Arabia Saudí. En el botón de la sexta planta está marcado el gimnasio para hombres; en el de la segunda planta, el de las mujeres. Doscientos metros más allá del establecimiento hotelero, hay una sucursal bancaria en función de un género u otro. Sin embargo, no hay ningún reproche cuando una periodista española, Mónica Marchante, de Movistar, accede a la sucursal bancaria a la zona que por sexo no le corresponde. Marchante sí se encontró con la negativa para acceder a la piscina del hotel. “El hombre me lo dijo con apuro, como si le costara”, relata la reportera sobre el ambiente en el que viven las mujeres en la ciudad que acoge esta polémica Supercopa de España.
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