Hadleigh Parkes observa ensangrentado en la banda, con un vendaje aparatoso e insuficiente en la frente, cómo sus compañeros acaban una tarea inmensa en Edimburgo. La labor del joven centro fue crucial en los ensayos galeses del primer tiempo –que debieron ser más– y especialmente en la heroica defensa en una segunda parte, que puso a prueba la materia prima de Gales para llevarse el torneo. Pasó la prueba el XV del Dragón ante una meritoria Escocia y mantiene el liderato con su cuarta victoria en cuatro jornadas. Inglaterra, que ganó sin apuros a Italia, necesita un tropiezo galés en un duelo gigante en la última jornada en Cardiff ante Irlanda, que llegará con opciones si gana este domingo a Francia.
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