Jon Rahm no había nacido en 1976, pero cuenta como si hubiera estado ahí lo que pasó en el Open Británico de ese año en el campo de Royal Birkdale, la misma brisa, la misma hierba, que este jueves acogen el inicio del grande inglés. Fue el torneo en el que un jovencísimo Seve Ballesteros, de 19 años, tres menos de los que hoy tiene Rahm, se dio a conocer al mundo. Fue, curiosamente, el Open que no ganó Seve pese a salir colíder el último día, y en el que tuvo que escuchar al estadounidense Johnny Miller decirle aquello de: “Créeme, es mejor que hayas perdido hoy, te servirá para ganar otras veces”.
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