dimanche 7 janvier 2018

Hay que ser del Castellón

Hay momentos en la vida en los que uno empatiza con equipos que no son el suyo. No significa eso una traición. Existen casos en los que es casi obligatorio. Cuando un equipo modesto consigue disputarle un título a uno poderoso, por ejemplo. O cuando una entidad con cierta tradición se enroca en un bucle de desgracias y pena por categorías que están más cerca del olvido que del fútbol.

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