Mediado el acto, la presentación del equipo ciclista del Movistar se transforma en una prueba práctica de la existencia del manspreading, que no es un invento. Mientras los hombres de la primera fila se abren bien de piernas, los dos pies firmemente apoyados en el suelo, sentados en los bancos, y ocupan buen cacho, las mujeres ciclistas, que comparten evento, cruzan las piernas para compartir el espacio con generosidad.
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