Pablo Machín era uno de los futbolistas más destacados de las categorías inferiores del Numancia, el club de su ciudad. Aplicado y trabajador, según los que le vieron, de los considerados polivalentes, llegó al primer equipo no en el mejor momento. El club había realizado una importante inversión económica para formar una plantilla que ascendiera de una vez por todas a Segunda. Con fichajes importantes, la mirada a la cantera era más bien vaga. Acabaría aportando, pero una lesión le hizo colgar las botas con 23 años. A esa edad y sin pereza comenzó a entrenar en el Calasanz, los Escolapios de Soria. De allí pasaría ya a las categorías inferiores del Numancia. Era el año 2000, tenía 25 años y un camino largo por delante. Fue segundo de Kresic, Gonzalo Arconada y Juan Carlos Unzue.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2yuKFwN
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire