dimanche 11 décembre 2016

El Barcelona, sin márgenes

El Barça apenas se expresó por las bandas en el clásico, un duelo que exigía amplitud de campo para poder desarbolar a la zaga del Madrid, cómoda ante un Messi que siempre se perfilaba hacia dentro para tocar más balón. Copados los pasillos interiores, el equipo azulgrana no destiló su fútbol sino que se remitió a las individualidades porque por los carriles no había vida. Sergi Roberto se quedó en casa aguardando las posibles embestidas de Ronaldo y Alba prefirió atarse atrás para que no le pillaran la espalda en una contra adversa. “Los rivales suelen replegarse con ocho o nueve jugadores más el portero para reducir espacios, para que se les generen pocas opciones de combinar y tener poco tiempo para hacerlo. Por eso es clave la amplitud, la profundidad, los centros y remates, los tiros desde fuera el área, las llegadas desde la segunda línea…”, resolvió Luis Enrique dos días más tarde; “aunque luego hay que decidir si por las bandas caen los extremos o los laterales, o los interiores porque el objetivo es atacar los espacios que nos deja el rival”. Dos partidos después, ya en El Sadar, los laterales al fin recuperaron su reino. No es que centrara en exceso el equipo (nueve veces), pero sí que abrió el campo y movió el balón de lado a lado hasta encontrar la ranura.

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