Se dice que la primera vez, en muchas facetas de la vida, no suele ser la más satisfactoria. Si acaso, la más emocionante. Se les notó a Eibar y Alavés, que se encontraban por primera vez en su vida en Primera División y se mostraban extraños, nerviosos, a pesar de disfrutar de una comodidad en la clasificación, aún sin urgencias el Alavés, aún sin sentir el mal del altura el Eibar. Como adolescentes en estos duelos de máximo nivel, se fueron repartiendo el protagonismo. Salio impetuoso el Eibar y remilgado el Alavés. El Eibar sustituyó a Adrián por Rubén Peña cambiando la velocidad de este por la llegada de aquel. El Alavés volvió a los tres centrales y prefirió futbolistas de desgaste a jugadores resolutivos. Deyverson, Ibai Gómez, Edgar calentaban banquillo como si fueran confeti en un partido de piñatas.
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