La integración en el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone conlleva una exigencia máxima en los futbolistas recién llegados. Las dificultades para digerir el día a día físico y táctico se acentúan con los centrocampistas, que más que definir el estilo, marcan la alta intensidad a la que se ejecuta. Hay pocos entrenadores que expriman tanto a los jugadores del centro del campo como lo hace el entrenador argentino. En la elección de los onces, cuando Simeone decide jugar con cuatro mediocentros hay más connotaciones de supervivencia a esa exigencia física y polifuncional que puramente estilísticas. Existe el convencimiento en el técnico de que en ese cuatrivoteque forma con Thomas, Saúl, Gabi y Koke no hay fisuras ni tácticas ni físicas. Los cuatro tienen algo del Simeone jugador, pero sobre todo han adquirido la disposición que él tenía a ejercer de todocampista.
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