En la jornada dominical, Melbourne transmite paz. Las casas coloniales se asientan a uno y otro lado de Spencer Street, donde transita la gente el día de asueto sin preocupaciones, admirando algunos de ellos el espectáculo lumínico que dibujan unos cañones que escupen fuego a orillas del río Yarra. Al cruzar el puente, la arquitectura se redimensiona y los rascacielos vigilan una hermosa zona en la que descansan el oceanográfico y el lujoso casino; también un hotel dominante, el Crown Towers, donde se aloja Rafael Nadal durante su enésimo desafío, localizado ahora en Australia.
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