Cuando Marco Asensio aterrizó en Madrid en el verano de 2016 tenía en Isco Alarcón a uno de sus principales referentes. El balear era un admirador confeso del volante. No lo escondía. "Isquito, que bueno eres...", publicó en su perfil de Twitter en 2013, cuando su actual compañero despuntaba en el Málaga. A su llegada a Chamartín, Isco y Asensio forjaron una estrecha amistad. Integrantes del núcleo que español del vestuario, pasaron a ser "Bro y Picha" el uno para el otro en la famosa escena con la que festejan cada título de blanco. Ambos compartieron hueco y protagonismo en el ya extinto Madrid B y también de la mano se decidieron a irrumpir por las bravas en la primera unidad de Zinedine Zidane. Isco lo logró el curso pasado a raíz de la lesión de Bale; Asensio, este verano, cuando golazo a golazo finiquitó al Barcelona en la Supercopa y confirmó su condición de prodigio. Eran entonces los máximos exponentes de un equipo genuino, llamado a marcar una hegemonía bajo su batuta. Pero ni ellos han sido capaces de escapar al agujero negro en el que vive desde hace semanas el actual Madrid.
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