Zidane canceló el entrenamiento que estaba previsto para ayer lunes. Después del empate en Vigo contra el Celta que deja los blancos a 16 puntos del Barcelona sin que haya terminado todavía la primera vuelta, el técnico francés decidió que lo mejor era que cada jugador ahogara sus penas e hiciera sus reflexiones en casa, lejos de la pelota y del campo de entrenamiento. A Valdebebas, sin embargo, acudieron algunos jugadores —entre ellos Casemiro— a la sesión de trabajo voluntaria. La noche anterior la plantilla recibió en el vestuario la visita de Florentino Pérez. Según un testigo saludó a los jugadores uno por uno y les dio una caricia.
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