"Ganar puede ser peligroso", sostenía Johan Cruyff. Bien que lo sabía quien como jugador barcelonista vivió cinco temporadas a rebufo de una sola Liga triunfal y una Copa telonera. Ya como técnico, El Profeta era consciente como pocos de la dificultad de gestionar el éxito para que se perpetúe, de rebajar las inflamaciones de ombligo y mantener la mordida y la cara del tigre. Al Cruyff entrenador le tocaron unos tiempos en los que, limitado a tres el cupo de extranjeros, alguna vaca sagradadebía ser sacrificada. Por ejemplo, Laudrup en la desastrosa final culé de la Copa de Europa de 1994 (0-4 con el Milan).
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2ErIY6H
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire