Aunque se movía una brisilla breve, en Melbourne comenzó a apretar el calor y cualquier elemento era suficiente para protegerse de la inclemencia del sol australiano. En la grada, muchos optaron por las tradicionales viseras y otros por las toallas humedecidas, mientras que Andre Agassi, el inconfundible Agassi (más kilos encima, pero los mismos andares, el mismo porte, la misma expresión…), se decantó por un gorro de pescador para observar detalladamente el estreno de su chico, Novak Djokovic, que regresaba después de medio año y cumplió ante Donald Young: 6-1, 6-2 y 6-4, en 1h 51m.
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