No hay forma de que el Málaga reaccione. El Espanyol, casi con lo mínimo, supo aprovecharse del clima depresivo en el que está instalado el equipo andaluz, que se consume en la zona de descenso sin síntomas de reacción. Una noche de lunes fría, con poca afición en el recinto andaluz, se convirtió en el escenario ideal para el conjunto catalán. A los seis minutos, un balón bien servido por Sergio García acabó en gol después de un disparo de Darder. El fino centrocampista, con pasado en el Málaga, no quiso celebrar el tanto, que sacó a flote todas las carencias de un Málaga que se encuentra en una situación muy delicada, compartiendo el farolillo rojo de la tabla con Las Palmas, ambos con 11 puntos, a cinco de la salvación.
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