dimanche 13 novembre 2016

Lorenzo se despide de Yamaha con una victoria en Cheste

Cuando Yamaha le hizo firmar su primer contrato ni siquiera era campeón del mundo todavía. Iba camino de serlo, pero Lin Jarvis, director de Yamaha Motor Racing, el mismo que no ha podido retenerle esta vez, le convenció con facilidad: confiaban en él. Era un piloto de 250cc,19 añitos, pilotaje agresivo, irreverente en los adelantamientos, lenguaraz e introvertido. Cayó un título y hasta dos antes de dar el salto a MotoGP. Y cuando lo hizo cambió las reglas del motociclismo español. Debutó con una pole y un segundo puesto. Y le quitó los complejos a un país que creía que lo suyo, con la honrosa salvedad de Álex Crivillé, eran las categorías pequeñas. En las nueve temporadas que ha corrido con la fábrica de los diapasones ha ganado tres campeonatos del mundo más, le ha plantado cara al mito, Valentino Rossi, y ha visto como a su alrededor crecía la empresa que nació con su generación, la de los pilotos formados en el asfalto.

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