A pesar del frío, a pesar de una semana calamitosa para los mexicanos residentes en Estados Unidos como él por la victoria de Donald Trump, a Vodoque Canijo este viernes nada ni nadie le quitaba las ganas de fiesta. Desde horas antes del crucial partido entre la selección mexicana y la estadounidense, Vodoque bebía, festejaba y bailaba con quien pasara a su lado, ya fuera mexicana o gringa, a la espera de entrar en el estadio Mapfre de Columbus, Ohio, donde se celebró el choque deportivo que redundó en una esperada pero insospechada victoria mexicana.
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