No hay categoría más difícil que la Segunda División española. Cada victoria, cada punto, cuestan un mundo de conseguir, resulta complicado pronosticar qué sucederá en cualquier partido y estadio, la clasificación se convierte en un carrusel, las sorpresas han dejado de serlo para convertirse en norma habitual. Clubes recién ascendidos de la Segunda B encuentran la posibilidad de instalarse en el grupo de aspirantes al ascenso. Por el contrario, conjuntos caídos de Primera, se ven abocados a las últimas posiciones de la clasificación, pagando el peaje de la inadaptación a una categoría abrupta e indigesta para entidades con solera y cuyo objetivo es retornar a la máxima categoría del fútbol español con urgencia. Cumplido un tercio del curso, el Rayo ha despedido a Sandoval, como el Getafe hizo con Esnaider, al igual que el Zaragoza ha prescindido de Luis Milla.
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