El Sevilla nunca se rinde. Lo dice su himno. Lo proclama con este tipo de partidos, en donde se impuso a un magnífico Villarreal para colocarse a cinco puntos de los amarillos y seguir peleando por la cuarta plaza. Un triunfo que los de Emery lograron por su espíritu competitivo, sobreponiéndose a la lesiones de Nzonzi y Konoplyanka, con un futbolista menos por la expulsión de Banega en los últimos 14 minutos, con Sergio Rico volando ante Leo Baptistao. Siempre firme, fuerte y con una fe a prueba de bombas, el Sevilla sumó su triunfo 16 consecutivo en Nervión, su fortaleza. El Villarreal, enorme en el primer tiempo, sin suerte en algunas fases del segundo, fue un buen rival, aunque le faltó un punto de ambición para ir a por el partido en el tramo final, con el Sevilla muy tocado físicamente por la expulsión de Banega. El empate era un paraíso para el Villarreal. No lo encontró. Llegó el cuarto, después de la enésima carrera de Gameiro, con el toque de Reyes para abrir las puertas del cielo.
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