Dice Laia Sanz, la mejor piloto de la historia —17 títulos mundiales, 13 de trial, cuatro de enduro; además de los europeos, las medallas de oro y los trofeos varios—, la mejor piloto del Dakar desde su debut en 2010, que la culpa de todo la tiene su padre. “Fue él quien, cuando yo aún no andaba siquiera, me subía en el depósito de su moto y me llevaba a dar una vuelta. Sentí antes el equilibrio encima de una máquina a motor de dos ruedas que con mis propios pies en el suelo. Sentí la felicidad sin saber aún qué era”, relata en el libro Quien tiene la voluntad tiene la fuerza (RBA, 2016), escrito por ella misma y Eloi Vila.
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