El asunto, según se mire, podía resultar muy simple o muy complejo, en función de la óptica. Visto a través de la de Maria Sharapova, la rusa que ha agitado el tenis esta semana al reconocer que dio positivo por Meldonium, fármaco prohibido desde el pasado 1 de enero, el proceso fue de lo más arduo. “Tenías que abrir un correo con un asunto que no tenía nada que ver con el programa antidopaje, acceder a una página web, introducir una contraseña y también un usuario, buscar, clicar, buscar, clicar, buscar, clicar, navegar y leer”, describió a través de un comunicado publicado en su página de Facebook.
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