Tipo con muleta en la sala de prensa, Zidane puso el derbi en cuarentena. “Mi continuidad no es segura, por eso no estoy preparando nada de la próxima temporada”. Las palabras del técnico dejaron en la cuneta el duelo con el Atlético. ¿Un mensaje al salón presidencial? ¿Un intento de plebiscito popular? Zidane no parece de los que den puntada sin hilo. Él, con tablas en el fútbol, escogió el día para remitirse a su futuro inmediato. No pareció un arrebato, sino más bien un atajo calculado para recordar que nadie ha reparado en su figura a estas alturas del curso. Su contrato expira en 2018 y el hombre no se siente blindado justo ahora que llega la primavera caliente. En cierto modo, su calculada inquietud sonó a un... ¿Y yo qué? Zidane ya no se siente un parche. Que lanzara su insinuación horas antes de un partido tan relevante tiene miga. Lo sabe él, lo sabe el presidente, Florentino Pérez, y lo habrán metabolizado los jugadores, siempre con el radar afilado. El derbi no es un día de paso, al menos desde hace un lustro.
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