jeudi 18 février 2016

Aduriz reina en Francia

El partido seguía un guion reconocible, como irreconocible resultaba el Velodrome medio vacío, medio silencioso, majestuoso en la forma pero humilde en el fondo tan vacío. Presión, presión y más presión a cargo de dos equipos que sabían de la alta cotización del gol en una eliminatoria tan igualada. Tan grande como es el Velodrome, parecía a veces pequeño como un tablero de parchís por la aglomeración de futbolistas obsesionados por tapar y tapar huecos y más huecos. Así, ni Williams podía correr ni Aduriz casi saltar. Corría y corría N´Koudou, porque sus pilas son inagotables. Y corría y corría Ambrossini, pero siempre detrás de De Marcos.

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