Un barullo resuelto por el VAR, cuando todo apuntaba a otro empate con el Girona, rescató al Atlético de un partido de plomo. Godín remachó en el minuto 76 un despeje de Iraizoz que previamente fue anulado. El videoarbitraje detectó que un pie de Pere Pons estaba adelantado respecto a la posición de Griezmann y dio validez al tanto. Esto y una fina ejecución del francés permiten aún al Atlético decir que esta Liga no está muerta por completo. Visitará el Camp Nou el sábado con la esperanza de intentar estrecharla algo, pero con el fútbol que enseñó mucho tendrá que mejorar.
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