Primero, recibió algunos consejos en la intimidad del vestuario. Poco a poco, a los gestos de indisciplina siguieron las críticas. En privado. También en público. De sus compañeros y del cuerpo técnico. Nadie parecía acertar cuál era la mejor manera de hacer reaccionar a Ousmane Dembélé, puro talento, todo desconcierto. Un día, se tuvo que entrenar al margen; otro, se quedó fuera de la lista de convocados; y en otra ocasión, hasta se le impuso una imponente multa económica. Porque, después de castigarle con no jugar ante el Betis (la derrota reciente y más sonora del Barça en el Camp Nou, 3-4), el entrenador, Ernesto Valverde, pareció advertir que el galo donde mejor se portaba era en el campo. Y miró por el bien del equipo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2CQRaiC
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire