La caída de Isco Alarcón coincidió con su mejor momento. En el verano de 2018 sumó a su enorme popularidad el reconocimiento de sus entrenadores. En todos los ámbitos. Primero en la selección, en donde Fernando Hierro le puso al frente del equipo en plena Copa del Mundo, incluso a costa de sentar a Iniesta en el banquillo; luego, en el Real Madrid, en donde Julen Lopetegui lo situó a la cabeza del proyecto. En ambos casos, con efectos desastrosos.
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