El año se le ha hecho largo a Pau López, el portero de Espanyol, al que sus defensas han defendido malamente y Constantin Galca, su entrenador, no ha tratado muy bien; a Sergio Asenjo, portero ahora del Villarreal, la vida le ha sacudido a golpe de lesiones. Pero ahí están los dos, en Las Rozas, tan felices, vestidos con el chándal de la selección española, trabajando a las órdenes del seleccionador, conscientes de que solo un milagro les llevará a la Eurocopa, pero contentos al disfrutar de eso que ayer el cancerbero españolista consideró “un premio después de un año ingrato”. A la espera de que lleguen Iker Casillas, De Gea y Sergio Rico, los dos miran mucho y aprenden cuanto pueden, sabedores de que para ellos estar en Las Rozas “ya es mucho”.
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