Más allá del encumbramiento de Novak Djokovic, el quinto sobre esa pista de asfalto en Indian Wells, los 16.000 asistentes a la final del torneo se marcharon con una ligera decepción, porque el serbio, estratosférico, no encontró rival en Milos Raonic. El canadiense, uno de los jugadores más en forma del circuito, tan solo le duró a Nole 77 minutos, los que le costó rubricar el 6-2 y 6-0 con el que supera en el historial a Roger Federer –cuatro veces campeón en Palm Springs– y, de paso, alcanza un récord: el de Rafael Nadal, poseedor de 27 trofeos del Masters 1.000.
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