La última vez que habló en público, Zinedine Zidane empezó con un resoplido de alivio y terminó con una muestra de esperanza. Fue el 19 de mayo, después de cerrar con una derrota contra el Betis (0-2) un curso negro que enterraba el insólito ciclo de tres Champions consecutivas. Minutos antes, los futbolistas blancos se habían despedido sobre la hierba del Bernabéu aplaudiendo a unas gradas que los silbaban. Zidane se sentó en la sala de prensa y resumió el momento: “Lo mejor es que se acabó”. Un cuarto de hora después, en su última respuesta, señaló a un futuro mejor: “Vamos a realizar una verdadera preparación. Como hace dos años”, dijo, recordando el verano canadiense de 2016 que desembocó en el doblete Liga-Copa de Europa de la primavera de 2017.
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