Le guardaron en el banquillo porque no el escenario ni el momento era el más propicio, un campo de hierba artificial y el riesgo de una amonestación que le podría dejar al margen del decisivo partido del martes en Lisboa contra Suiza. Ahí jugará finalmente una plaza para el próximo Mundial porque Portugal superó un trance inesperado en Andorra, donde debió recurrir a Cristiano Ronaldo para desmontar la defensa de la modesta selección local (0-2). Algo más de una hora le costó a los campeones de Europa marcar el tanto que evitase no ya un sonrojante empate sino enviarles directamente a la repesca. Al inicio de la segunda parte el técnico Fernando Santos decidió que ya no cabía aguardar más: saltó al campo CR7 y fue él quien decantó el partido con un remate al filo del fuera de juego. Luego, sobre la hora, sentenció André Silva.
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