Un gol anulado al Zacatepec frente al Atlante provocó un persecución a los hinchas visitantes, los atlantistas. Era 1991. La pizarra señalaba un 2-2 y ambos clubes se jugaban el pase a la final para ascender a primera división. Félix Fernández, guardameta blaugrana, vio cómo los aficionados de casa empezaron a perseguir a su propia porra. Corrieron al vestidor y allí empezaron a recibir a sus seguidores ensangrentados. “Tuvimos que curarlos, se fueron con nosotros en el bus, les prestamos nuestra ropa”, relata Fernández.
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