Hace cuarenta días el Deportivo era un equipo instalado en un cierto sosiego, acababa de sumar su punto número 19 con un empate en Las Palmas, feudo en el que entonces no había ganado nadie y en el que optó al triunfo hasta el pitido final, por más que el equipo no jugase su mejor partido; hoy el Deportivo es un equipo preocupado y a ratos incluso desesperado, no ha sumado ni un punto más y ha pasado de estar seis puntos sobre el descenso y nueve sobre el penúltimo a padecer porque el próximo fin de semana podría tener tan solo a Osasuna por debajo en la tabla. Este jueves recibe al Atlético con apenas dos puntos de ventaja sobre el Sporting al que visita el próximo domingo en un duelo que se antoja decisivo de cara a un final de temporada que llega teñido por la zozobra. El técnico Gaizka Garitano acaba de dejar su puesto a Pepe Mel. Hace quince días el presidente Tino Fernández había dicho aparentemente convencido: “No hay nada de ultimátums ni de cuestionar a Garitano ni nada. Lo que tenemos que hacer es convertir las buenas sensaciones en hechos”.
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