Se dice a menudo en el mundo del fútbol que la pasión en la grada y la frialdad en el campo. Las Palmas cree tanto en sus ideas, en sus posibilidades, en la fe de su estilo que más allá del resultado jamás enfermará de estrés de la mano de Quique Setién. Su estilo es tan innegociable que incluso cuando arde el área, atestada de futbolistas, cualquier jugador del equipo canario encontrará un pase en corto para sacar el balón de los que hielan a sus aficionados. Así, sin renunciar a su estilo ni un segundo de los 94 minutos disputados, se llevó la victoria de Anoeta, gracias a un gol de William José en la primera mitad y tras haber malgastado un penalti y unas cuantas ocasiones más ante la portería de un soberbio Rulli.
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