Dice Zidane que la vida no es éxito o fracaso y que sería muy duro si así lo fuera. Lo dijo este viernes cuando le preguntaron por la situación de emergencia en la que está instalado el Madrid, por la urgencia de puntos que tiene y la imposibilidad de fallar. El técnico prefiere la paleta de los grises —el trabajo diario, así lo llama— al blanco y negro. Pero el conjunto blanco, que este sábado visita el Wanda Metropolitano, no tiene margen de error si aspira a recortarle puntos al Barcelona (ocho les separan). Es la última llamada también para su delantera.
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