La buena noticia, o la mejor noticia, es que no hubo noticia, ni en un sentido (el del marcador) ni en el otro (el físico). Es decir, Rafael Nadal se deshizo cómodamente del italiano Paolo Lorenzi (doble 6-1, en 66 minutos) y a tenor de lo visto su rodilla derecha, en la que sintió “algo raro” el día de su estreno en Acapulco, 24 horas atrás, carbura de momento perfectamente. De nuevo, el de Manacor lució un pequeño vendaje preventivo alrededor del tendón rotuliano, pero las sensaciones que desprendió volvieron a ser magníficas, mediante una victoria rotunda y otro estupendo despliegue sobre el cemento mexicano.
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