Hace dos años, Hailey Dawson, una niña de cinco años, acaparó todas las miradas del Camden Yards, el estadio donde los Baltimore Orioles disputan los partidos de casa de la Liga Americana de béisbol. Con lazo y camiseta a juego con el naranja del equipo, Dawson se plantó en el césped y con su prótesis en la mano derecha, también naranja, agarró la pelota e hizo el saque de honor. El público la ovacionó. Ahora quiere hacerlo en todos los estadios de la Liga y su petición ha sido escuchada: clubes como los Detroit Tigers o los San Francisco Giants ya han aceptado.
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