A mediodía, David Ferrer (Xàbia, 37 años) aparece trajeado en la Caja Mágica mientras el reloj inicia la cuenta atrás para el adiós. Después de toda una vida con la raqueta en la mano, el alicantino pondrá el broche a su carrera en Madrid, la próxima semana, porque así lo ha querido él. “Aquí es donde más apoyo he sentido. Aquí el público es muy fan del tenista de casa, forma parte de ti durante el partido”, reflexionaba en su penúltima comparecencia ante los periodistas, en la que departió sobre los sentimientos que le acompañan en este último torneo.
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